Franquicias en Colombia: qué debe cubrir el canon de entrada
Antes de pagar el canon de entrada, identifica qué recibes, qué queda por fuera y cómo documentar el cumplimiento del franquiciante.
Publicado

El canon de entrada puede parecer el precio de comprar una franquicia, pero no equivale a adquirir la marca ni a financiar toda la apertura. Antes de incorporarte a una comunidad de franquicias en Colombia, necesitas traducir ese cobro en derechos, prestaciones y condiciones verificables. La pregunta decisiva no es solo cuánto cuesta, sino qué recibes exactamente a cambio.
1. Distingue el derecho de entrada de los demás pagos
El canon de entrada suele ser una contraprestación inicial por acceder al modelo de negocio. Según lo acordado, puede remunerar la incorporación a la comunidad, la transferencia inicial de conocimientos y determinadas actividades de preparación. No existe un contenido universal incluido en ese pago: debe quedar definido en el contrato.
Tampoco compras la propiedad de la marca. Obtienes una autorización de uso bajo condiciones y durante el plazo convenido. Las regalías, por su parte, son pagos periódicos cuya finalidad y cálculo deben distinguirse del canon inicial.
Pide una relación escrita que separe:
- Derechos que adquieres con el canon, como operar un establecimiento bajo el modelo contratado.
- Servicios iniciales incluidos, con alcance y responsable de prestarlos.
- Gastos que pagarás adicionalmente, aunque sean necesarios para comenzar.
- Prestaciones que se remuneran mediante regalías u otros cobros.
Por ejemplo, que una oferta incluya capacitación no significa necesariamente que cubra viajes, alojamiento o formación de empleados adicionales. Del mismo modo, recibir lineamientos de diseño no equivale a obtener planos técnicos ni obras de adecuación. Estas diferencias permiten comparar propuestas sin confundir un canon menor con una oferta más económica.
2. Convierte el importe en compromisos comprobables
Solicita una matriz sencilla con cuatro columnas: concepto incluido, alcance, fecha de entrega y evidencia de cumplimiento. No necesitas asignar artificialmente un precio a cada componente; necesitas saber qué puedes exigir.
Si se incluye acceso al conocimiento operativo, precisa cómo se entregará y cuándo estará disponible. Si hay acompañamiento inicial, identifica actividades y responsables. Si el canon habilita únicamente un establecimiento, evita interpretar que permite abrir otros sin un nuevo acuerdo.
Comprueba también quién recibe el dinero y quién asume las obligaciones. Cuando intervengan un representante comercial, un franquiciante principal o un operador local, el contrato debe aclarar la función de cada uno. Una factura o un recibo acredita el pago, pero no sustituye la definición de las prestaciones.
No firmes una constancia de recepción total antes de comprobar las entregas. Propón actas que permitan registrar lo recibido y señalar pendientes. Aceptar un manual no debería confundirse con declarar cumplidos todos los servicios iniciales.
3. Negocia cuándo se causa y cómo se paga
Distingue tres momentos: cuándo nace la obligación de pagar, cuándo vence el pago y cuándo debe cumplir el franquiciante. Pueden coincidir, pero no conviene dejarlo implícito.
Puedes proponer desembolsos vinculados a hitos verificables. Esto es una condición negociable, no un derecho automático del comprador. Si la marca exige el pago completo al firmar, revisa especialmente qué prestaciones quedan pendientes y qué mecanismos contractuales existen frente a retrasos o incumplimientos.
El acuerdo debería resolver preguntas concretas:
- ¿El canon remunera derechos concedidos desde la firma, servicios posteriores o ambos?
- ¿Qué ocurre si una prestación incluida no llega a ejecutarse?
- ¿Cómo se documentan las entregas parciales?
- ¿Qué tratamiento tendrán los importes pagados si existe un incumplimiento atribuible al franquiciante?
No des por hecho que todo canon es reembolsable ni que una frase como «no reembolsable» resuelve cualquier controversia. Su alcance debe revisarse junto con las obligaciones asumidas, la causa del incumplimiento y las normas aplicables. Pide asesoría jurídica antes de aceptar una renuncia amplia a reclamaciones.
4. Revisa el canon dentro del marco colombiano
En Colombia, el contrato de franquicia es atípico: no tiene una regulación contractual específica e integral. Se aplican los acuerdos válidos entre las partes, las normas generales del Código de Comercio y, según corresponda, del Código Civil. La Decisión 486 de la Comunidad Andina regula aspectos de propiedad industrial, incluidos los relacionados con las marcas.
Esto no significa que el contrato sea tu única protección: también cuentan las normas imperativas y los deberes de buena fe. Sin embargo, una descripción precisa del canon facilita identificar qué se prometió y acreditar un eventual incumplimiento.
No existe un régimen general especial vigente que imponga una circular de oferta de franquicia con un plazo obligatorio de veinte días hábiles. Esa previsión aparece en un proyecto normativo de 2021 y no debe presentarse como una obligación vigente. Puedes negociar tiempo suficiente para revisar la oferta y obtener asesoramiento antes de pagar.
Conclusión práctica: no apruebes el canon por su nombre o por una presentación comercial. Págalo únicamente después de entender qué remunera, qué excluye, cuándo se cumple y cómo reclamar por prestaciones pendientes.
Fuentes
- ¿Cómo se elabora un contrato de franquicia?
- Franquicias en Colombia: tipos, cuánto cuestan y ejemplos
- Aspectos a tener en cuenta antes de comprar una franquicia
- [PDF] Cómo comprar una franquicia Quince (15) tips - Biblioteca Digital CCB
- Inicio | MINCIT - Ministerio de Comercio, Industria y Turismo
- Cómo comercializar la franquicia
- [PDF] el contrato de franquicia - SIDN Rama Judicial
- Cómo adquirir una franquicia de alimentos para Pereira: guía básica



