Lord of the Wings llega a Madrid y sopesa crecer en franquicia
La cadena libanesa invierte 850.000 euros en su primer restaurante europeo y condiciona su expansión a validar el modelo en Madrid.
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Lord of the Wings ha abierto en Madrid, a pocos metros de la Gran Vía, su primer restaurante europeo, con una inversión inicial de 850.000 euros. La cadena libanesa contempla combinar establecimientos propios y franquiciados para crecer en España, pero su fundador, Marc Moudabber, supedita cualquier nueva apertura a la validación del modelo madrileño.
Madrid, primera prueba de la marca en Europa
Fundada en Líbano en 2007 por los hermanos Marc y Joseph Moudabber, Lord of the Wings ha desarrollado su actividad en Oriente Próximo mediante una combinación de restaurantes propios y franquiciados. Su llegada a Madrid abre una nueva etapa geográfica: el establecimiento es el primero de la enseña en el continente europeo.
La compañía lo presenta como su establecimiento de referencia para Europa. Según sus propios datos, el restaurante vende más de 1.000 kilos de pollo por semana. Se trata de una cifra comunicada por la marca, no de un indicador de rentabilidad ni de una previsión para futuros locales.
La propuesta gastronómica se concentra en el pollo, elaborado con recetas propias, distintos métodos de cocción y una amplia variedad de salsas. Ese producto central articula una entrada en España que, por ahora, se apoya en un único restaurante y no en un calendario de aperturas sucesivas.
Una inversión de 850.000 euros antes de ampliar la red
La inversión de 850.000 euros corresponde a la puesta en marcha del primer restaurante europeo. No debe interpretarse como el importe necesario para acceder a una futura franquicia: la información publicada identifica esa cantidad con el proyecto madrileño, no con una oferta para candidatos.
El primer año en España se plantea como una fase de entrada. Según recoge la información publicada el 2 de noviembre por L’Express Franchise, que remite a Food Retail Service, Moudabber no prevé un segundo establecimiento hasta que el modelo esté completamente validado.
La prioridad expresada por el fundador es construir una red pequeña y sólida antes que alcanzar una presencia amplia con estándares desiguales. Por tanto, la apertura de Madrid no viene acompañada de un compromiso inmediato de expansión territorial.
El horizonte que maneja la compañía es de tres a cinco años para convertirse en una referencia reconocida de los restaurantes de pollo en España, con varios establecimientos rentables. Es un objetivo de desarrollo, no una cifra cerrada de aperturas ni un resultado ya alcanzado.
La franquicia, una vía condicionada al perfil del socio
Para la comunidad de la franquicia en España, el interés de esta llegada reside en el esquema mixto que describe el fundador. Los restaurantes propios servirían para trabajar en mercados estratégicos, desarrollar el producto y formar a los equipos. Las franquicias permitirían acelerar el crecimiento cuando se reunieran las condiciones adecuadas.
Entre esas condiciones, la enseña señala que el socio disponga de capital suficiente, conozca el mercado local y cumpla los estándares operativos. La compañía afirma que este reparto de funciones entre locales propios y franquiciados es el que ya ha aplicado en Oriente Próximo.
La distinción resulta importante: contemplar la franquicia como herramienta de crecimiento no equivale a anunciar una red española en marcha. La decisión sobre nuevas ubicaciones sigue vinculada al desempeño y a la validación del restaurante de Madrid.
Qué pasos marcarán la siguiente etapa
Más adelante, Lord of the Wings contempla llegar a otros países europeos. Ese avance dependería de la demanda, de la capacidad de su cadena de suministro y de la calidad de un operador local. Madrid desempeña así el papel de prueba inicial antes de extender la presencia de la marca.
En España, los próximos hitos serán la validación del establecimiento, una eventual segunda apertura y la posible publicación de una oferta de franquicia. Esos pasos permitirán distinguir entre la intención de crecer y un proyecto concreto al que puedan incorporarse nuevos socios.
En la práctica: quien valore esta enseña debería esperar a conocer las condiciones específicas de una eventual franquicia y no tomar la inversión del restaurante madrileño como presupuesto de entrada.



