Qué parte de tu negocio puedes franquiciar en España
Define qué productos, servicios y canales incluirás en tu franquicia antes de ofrecerla a candidatos y asumir compromisos.
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Franquiciar un negocio existente no obliga a reproducir todo lo que hace la empresa. Puede tener sentido transmitir únicamente una parte: una línea de servicios, un formato de establecimiento o una oferta comercial concreta. La clave es que esa parte funcione como un negocio completo, no como una selección de sus actividades más atractivas. Delimitarla antes de captar candidatos ayuda a construir una comunidad de franquicia con compromisos claros y una propuesta coherente.
1. Separa la empresa actual del negocio que vas a transmitir
Una empresa puede combinar venta al público, servicios a domicilio, encargos especiales y contratos con grandes clientes. Que todas esas actividades compartan marca no significa que deban formar parte de la misma franquicia.
Empieza por elaborar un inventario de lo que realmente vendes y cómo lo entregas. Para cada actividad, identifica el cliente, los recursos necesarios, la forma de cobrar y las tareas que permiten completar la prestación. Después clasifícala en tres grupos:
- Incluida: formará parte de la oferta ordinaria del establecimiento franquiciado.
- Excluida: seguirá fuera del formato, aunque la empresa original continúe desarrollándola.
- Condicionada: solo podrá incorporarse cuando se cumplan requisitos definidos, como disponer de determinado equipamiento o personal cualificado.
Por ejemplo, una empresa de reparación puede franquiciar la atención en tienda y excluir los proyectos técnicos a medida. Lo importante es comprobar que la tienda no dependa económicamente de esos proyectos para sostenerse.
El resultado debe ser una ficha del formato: qué vende, a quién, desde dónde y con qué recursos. No basta con describirlo como «el mismo negocio bajo nuestra marca».
2. Comprueba que la parte elegida conserva un modelo completo
El riesgo de recortar la oferta es dejar fuera una actividad que financiaba o hacía posible las demás. Un servicio aparentemente rentable puede apoyarse en personal, instalaciones o captación de clientes pagados por otra línea de negocio.
Revisa las dependencias antes de ofrecer el formato. Pregúntate si los clientes compran esa prestación por separado, quién realizará las tareas compartidas y qué costes deberá asumir una unidad que no tenga detrás toda la empresa original.
También conviene distinguir entre recursos transmitidos y servicios que seguirá prestando la central. Si esta prepara presupuestos técnicos, gestiona determinadas solicitudes o aporta una herramienta imprescindible, esa intervención forma parte del diseño del negocio y debe quedar definida.
La prueba decisiva es la autonomía comercial y operativa del formato, no su parecido visual con el establecimiento original. Debe poder atender al cliente y completar la venta con los medios previstos.
Documenta, además, qué experiencia real tienes con esa combinación concreta de actividades. Haber desarrollado con éxito una empresa amplia no demuestra por sí solo que una versión reducida obtendrá el mismo resultado. Si cambias sustancialmente la oferta, necesitarás comprobar su funcionamiento antes de presentar esa experiencia como transferible.
3. Convierte el alcance en compromisos claros
En España existe regulación específica de la franquicia. El artículo 62 de la Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, y el Real Decreto 201/2010 constituyen referencias esenciales. El artículo 2 de este real decreto vincula la franquicia a una actividad desarrollada previamente con suficiente experiencia y éxito, e incluye el uso de signos distintivos, la comunicación de saber hacer y la asistencia continuada.
Por tanto, delimitar la oferta no consiste simplemente en autorizar determinados productos bajo una marca. Debes concretar qué conocimientos y asistencia acompañarán a esa oferta.
El alcance elegido debería reflejarse de forma coherente en tres lugares:
- Información precontractual: explicación del sistema de negocio, sus características y los medios necesarios para explotarlo.
- Contrato: actividades autorizadas, exclusiones y condiciones aplicables a las prestaciones opcionales.
- Documentación operativa: instrucciones para entregar los productos o servicios incluidos y gestionar solicitudes que queden fuera.
El artículo 3 del Real Decreto 201/2010 exige entregar información escrita, veraz y no engañosa con una antelación mínima de veinte días hábiles antes de firmar el contrato o precontrato, o de recibir cualquier pago del futuro franquiciado. Esa información debe describir el formato ofrecido, no confundirlo con todas las capacidades de la empresa original.
4. Resuelve los casos fronterizos antes de captar candidatos
Imagina situaciones que podrían generar dudas: un cliente solicita un servicio excluido, pide atención fuera del establecimiento o quiere combinar una prestación local con otra de la central.
Para cada caso, define quién acepta el encargo, quién contrata con el cliente, quién factura y quién responde de su ejecución. Si existe una derivación a la central, explica al franquiciado cómo funciona y evita presentar ese ingreso como suyo cuando no lo sea.
Revisa también las presentaciones comerciales. Las fotografías, los ejemplos de trabajos y las explicaciones del equipo de expansión deben corresponder al formato disponible. Mostrar capacidades excluidas sin aclararlo puede crear expectativas equivocadas.
Conclusión práctica: antes de ofrecer tu franquicia, redacta una página con las actividades incluidas, excluidas y condicionadas. Contrástala con la operación real y con la documentación jurídica. Si no puedes explicar con precisión qué negocio recibirá el franquiciado, todavía no has terminado de definir la oferta.
Fuentes
- ¿Cómo franquiciar un negocio? Guía paso a paso
- Cómo crear una franquicia: guía paso a paso y requisitos
- BOE-A-1998-27168 Real Decreto 2485/1998, de 13 de ...
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