Betsy Eslava se incorpora al World Franchise Council
La presidenta de la AMF participará dos años en la directiva del WFC. México también encabezará el programa Connect junto con otros tres países.
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Betsy Eslava Altamirano, presidenta de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), se incorporó a la Junta Directiva del World Franchise Council (WFC), donde participará durante los próximos dos años. El nombramiento amplía la representación de la comunidad mexicana de franquicias en la definición de la agenda internacional del organismo.
Una representación con dos responsabilidades
De acuerdo con la información publicada por Lo de Hoy el 16 de octubre, el nombramiento se concretó durante la Asamblea del WFC celebrada en Taiwán. La participación de Eslava en la directiva tendrá una duración de dos años y comprende su intervención en la agenda internacional de las franquicias.
En esa misma Asamblea, México fue designado para encabezar el pilar estratégico global Connect, junto con Gran Bretaña, Países Bajos y Malasia. Este programa está orientado a vincular asociaciones empresariales y facilitar la expansión internacional de las marcas.
Se trata de dos responsabilidades distintas: por una parte, la incorporación de la presidenta de la AMF a la Junta Directiva; por otra, la participación de México en una iniciativa compartida con otros tres países. Ambas sitúan a la representación mexicana en espacios de trabajo internacional, aunque no equivalen por sí mismas a aperturas de establecimientos ni a acuerdos comerciales para marcas específicas.
Connect: vinculación para salir al exterior
La participación mexicana en Connect busca fortalecer la internacionalización mediante el intercambio de experiencias y la vinculación con organizaciones empresariales de otros países. El énfasis del programa está en conectar asociaciones y facilitar la expansión de las marcas, no en anunciar una operación particular.
Para la comunidad de franquicias en México, ese enfoque resulta relevante por la distancia que todavía existe entre la presencia nacional de las marcas y su alcance fuera del país. Según las cifras difundidas por la AMF, entre el 15% y el 20% de las franquicias mexicanas ha internacionalizado sus operaciones.
Los principales destinos mencionados son Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica y España. La asociación mantiene la meta de elevar esa proporción al 25% para 2027, apoyándose en la profesionalización de las empresas, la cooperación internacional y la apertura de nuevos mercados.
El nombramiento de Eslava y la responsabilidad en Connect aportan un marco institucional para esos esfuerzos. Conviene distinguir, sin embargo, entre el objetivo de aumentar la presencia exterior y los resultados ya alcanzados: el 25% corresponde a una meta, no a la proporción actual de marcas internacionalizadas.
Un reconocimiento paralelo para Norteamérica
La mayor representación mexicana coincide con un reconocimiento a la Alianza Trilateral de Franquicias de México, Estados Unidos y Canadá. La iniciativa fue distinguida como la mejor del Global Best Practice Showcase por la colaboración empresarial entre los tres países.
En conjunto, esos países concentran más de 6,600 marcas, un millón de establecimientos y 12 millones de empleos, según la información difundida sobre el reconocimiento. Estas cifras describen la dimensión conjunta de las tres comunidades nacionales; no corresponden únicamente a México ni representan resultados generados por la alianza.
El premio reconoce una iniciativa de colaboración, mientras que el nombramiento en el WFC y la participación en Connect abren espacios de representación y vinculación. Son hechos relacionados por su dimensión internacional, pero con alcances diferentes para las asociaciones y las marcas participantes.
Qué significa para las marcas mexicanas
La AMF sitúa a la comunidad mexicana de franquicias en más de 1,500 marcas y cerca de 95,000 puntos de venta. También le atribuye más de un millón de empleos y una aportación aproximada del 5% al Producto Interno Bruto.
Sobre esa base, la agenda internacional tiene una escala relevante, pero cada proyecto de expansión requiere una evaluación propia. La representación institucional y el intercambio de experiencias pueden formar parte de la preparación; no sustituyen la revisión del mercado de destino, la capacidad operativa ni las condiciones de una eventual asociación comercial.
Clave práctica: las marcas interesadas en expandirse al exterior pueden consultar con la AMF cómo participar en sus mecanismos de vinculación internacional, sin confundir el respaldo institucional con una garantía de resultados.



